Tarifa sin sustento
El alza al transporte carece de sustento legal sólido. Se apoyó en maniobras técnicas y omisiones políticas. El Congreso reaccionó tarde, pero aún puede corregir.
COLUMNAS
Víctor González
1/26/20262 min read


El aumento a la tarifa del transporte público en Jalisco no tiene un fundamento legal sólido.
Lo que sí tiene es una serie de maniobras legaloides construidas desde el Comité Técnico Tarifario y avaladas, por acción u omisión, por el Gobierno del Estado de Jalisco.
No es lo mismo legalidad que apariencia de legalidad.
Y aquí estamos frente a lo segundo.
Cuando el procedimiento sustituye a la ley
El problema no es solo el aumento.
El problema es cómo se justificó.
Se construyó una narrativa técnica para sostener una decisión política: ajustes, estudios, sesiones, votaciones. Todo parece en regla… hasta que se revisa el fondo jurídico.
Ahí es donde empiezan las grietas.
Cuando un órgano técnico se convierte en escudo político, la legalidad deja de ser un límite y pasa a ser una coartada.
El contrapeso que llegó tarde
La reacción del Congreso del Estado de Jalisco fue tardía.
Como contrapeso constitucional, su papel no es reaccionar cuando el daño ya está hecho, sino prevenirlo.
El silencio inicial permitió que el aumento se consolidara en los hechos, aunque su sustento jurídico siga siendo cuestionable. Y en política pública, lo consumado suele pesar más que lo correcto.
Aún hay una ventana
Que la reacción haya sido tarde no significa que todo esté perdido.
Todavía existe una posibilidad de reivindicación institucional.
El Congreso puede —si así lo decide— revisar el marco legal, llamar a cuentas a los órganos involucrados y corregir una decisión que nació débil desde el punto de vista jurídico.
La pregunta no es si puede hacerlo.
La pregunta es si quiere hacerlo.
Lo que realmente está en juego
Este caso no trata solo de pesos y centavos en el transporte público.
Trata de algo más profundo: si las decisiones que afectan la vida diaria de millones de personas se toman conforme a la ley o mediante simulaciones técnicas.
Cuando la legalidad se estira hasta casi romperse, el precedente es peligroso.
Porque mañana puede no ser la tarifa.
Puede ser cualquier otro derecho.
La ciudadanía no exige milagros.
Exige reglas claras, decisiones fundadas y contrapesos que funcionen cuando deben funcionar, no cuando ya es tarde.
Ahí está la prueba.
Y todavía hay tiempo de responderla bien.
