SIAPA: ¿dónde está el Ingeniero Trueba?
El director del SIAPA sigue sin explicar fugas, socavones ni el caso Ely Castro. Exijamos plan de rescate y rendición de cuentas.
PORTADACOLUMNAS
Víctor González
2/16/20263 min read


Desde hace meses, el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) está en el ojo del huracán por una crisis profunda que ya no puede explicarse solo como consecuencia de la infraestructura antigua o de errores administrativos menores. Lo que ocurre con la gestión del director general —Antonio Juárez Trueba— es, si se quiere, un síntoma de una organización que ha perdido rumbo, legitimidad y, sobre todo, responsabilidad pública.
Desde las comparecencias ante el Congreso de Jalisco, Trueba ha evitado responder en términos claros sobre temas cruciales como la contratación de personal sin perfiles técnicos —el caso de Elizabeth “Eli” Castro, quien llegó a percibir alrededor de 73 mil pesos mensuales sin cumplir requisitos formales— y otros cuestionamientos sobre mala gestión y opacidad. Esa evasión, incluso salir personalmente sin dar más explicaciones, dejó una impresión que va más allá de la coyuntura: hay una ausencia de liderazgo y de rendición de cuentas, y eso es grave en un organismo esencial para la vida cotidiana de millones de familias.
Mientras tanto, los problemas que padecen los usuarios no han dejado de crecer. Hay innumerables reportes de agua que llega con coloración, mal olor o sedimentos, y no se percibe que exista un plan creíble para revertirlo. Incluso los propios reportes oficiales del SIAPA reconocen que las fugas persisten y que las redes son antiguas —muchas con décadas de servicio sin renovación efectiva—, lo cual implica que los tanques y tuberías requieren más que parches: requieren una transformación estructural profunda.
Ese diagnóstico no es nuevo: especialistas y asociaciones de ingeniería civil han advertido desde hace más de un año que la crisis de infraestructura en el SIAPA no es un accidente, sino el resultado de falta de mantenimiento y de inversión prolongada en el tiempo.
Pero la dimensión de la crisis va más allá de la calidad del agua: está en la incapacidad de este gobierno para presentar una estrategia eficaz frente a dos problemas claves que no pueden esperar más:
La renovación integral de las redes hidráulicas obsoletas. No basta con reconocer que hay fugas o socavones, hay que planear y ejecutar una modernización de la red que reduzca pérdida de agua y garantice calidad en los hogares.
Un plan de rescate serio para la cartera vencida que explique cómo se recuperará lo que se debe y cómo se equilibrará sosteniblemente el servicio. Hasta ahora, esa reingeniería no ha sido presentada ante el Congreso ni ante la ciudadanía, a pesar de que se fijaron plazos claros para hacerlo.
La sociedad ya no quiere discursos técnicos a medias, sino resultados. La gente quiere agua limpia, sin interrupciones y sin tener que pagar cada vez más por un servicio deficiente. El problema ya no es qué tan viejo sea el SIAPA o cuánto dinero se necesita: es que la conducción actual no ha demostrado que tenga una hoja de ruta creíble para resolverlo.
Y entonces emerge la pregunta inevitable: ¿dónde está el director general del SIAPA? ¿Dónde están los informes claros? ¿Dónde está el plan de inversión? ¿Dónde están las respuestas puntuales a los ciudadanos?
La respuesta de muchos no es solo que falta liderazgo, sino que también hay indiferencia. Porque en un contexto donde los cortes, los socavones y el agua turbia ya no son la excepción sino la norma, lo que más pesa no es la infraestructura, sino la falta de un responsable que dé la cara y dé resultados.
Si la administración estatal pretende recuperar la confianza de los ciudadanos en un servicio esencial, no bastan más declaraciones evasivas ni glosas repetidas. Se requiere transparencia, estrategias claras, rendición de cuentas y decisiones audaces.
De lo contrario, lo que veremos no será una mejora en el suministro de agua, sino la continuidad de un patrón donde el silencio del director general pesa más que las fugas que todos vemos cada día.
