La Sombra de Alfaro

La ciudadanía pide algo básico: que gobiernen distinto. Si el gobierno no cambia de fondo, ¿por qué deberíamos esperar resultados distintos?

PORTADACOLUMNAS

Víctor González

2/3/20263 min read

El gobierno de Pablo Lemus vendió “movimientos estratégicos” en el gabinete. En la práctica, lo que anunció fueron diez cambios… y casi todos son de segundo y tercer nivel: subsecretarías, jefaturas y organismos.

La pregunta incómoda es simple: ¿dónde está el “gabinete de Lemus”? Porque si la expectativa era ver una reconfiguración real del primer círculo, no llegó. Y cuando no llega el relevo de fondo, aparece lo que muchos sienten en la calle: la sombra del sexenio anterior.

Qué pasó

El comunicado oficial informa diez movimientos, de esos diez, el cambio “grande” es uno:

  • En la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICyT) enaldivia Márquez como titular, sustituyendo a Horacio Fernández Castillo.

  • Pero el propio comunicado agrega algo clave: Horacio Fernández; seguirá como asesor y consejero externo honorífico del gobernador.

El resto son movimientos administrativos (subsecretaría, coordinación, direcciones y jefaturas): Educación Media Superior en SICyT; Relaciones Públicas; Asuntos Internacionales; Registro Civil; PROJAL; Servicio Estatal Tributario; AMIM/MiBici; y CECyTEJ.

Estos cambios ocurren en un contexto donde Pablo Lemus Navarro había prometido ajustes en su equipo (con excepción del área de seguridad).

Lo que NO pasó

No hubo una reingeniería del gabinete “de primer nivel” en bloque. No fue una sacudida, fue un ajuste fino.

Si en serio estás “refundando” tu gobierno, normalmente haces al menos una de estas tres cosas:

  1. cambias secretarías clave,

  2. reordenas el mando político (jefatura de gabinete, coordinaciones estratégicas, áreas operativas duras), o

  3. colocas perfiles propios en los puestos que mueven presupuesto y territorio.

Aquí, lo que vemos es otra cosa: cambios de organigrama medio y continuidad arriba.

La sombra de Alfaro

Yo no puedo medir “lealtades” desde fuera. Eso sería adivinar.

Lo que sí puedo medir es continuidad verificable: nombres y posiciones que vienen del sexenio de Enrique Alfaro Ramírez y se mantienen en el nuevo gobierno.

Ejemplo 1: Infraestructura y Obra Pública

  • Alfaro tuvo a David Zamora Bueno como titular de SIOP en su gabinete. Ahí sigue

Ejemplo 2: Transporte

  • Alfaro tuvo a Diego Monraz Villaseñor como Secretario de Transporte en su gabinete. Ahí sigue.

Estos dos cargos no son adorno: obra pública y transporte te pegan en el bolsillo, en el tiempo y en el riesgo diario. Si las áreas más sensibles conservan piezas centrales del sexenio anterior, es lógico que la lectura política sea: no hay corte, hay continuidad.

Con esos elementos, la conclusión razonable es esta:

  • Los “cambios para que fuera su gabinete” no se ven en la escala que se esperaba.

  • El ajuste anunciado está hecho, sobre todo, de movimientos administrativos y reciclaje interno.

  • Y la permanencia de figuras clave que ya estaban en el equipo del sexenio pasado alimenta la percepción de que Lemus gobierna con una estructura asociada al alfarismo, más que con un equipo completamente propio.

Esto no significa que Alfaro “mande” (eso sería una afirmación que exige evidencia directa).

Sí significa algo más verificable y políticamente relevante: el gobernador no ha roto con las piezas más visibles del modelo anterior.

Por qué te afecta

Porque si tu vida diaria está cruzada por:

  • rutas, tarifas, camiones, MiBici, movilidad;

  • baches, obras, contratos, infraestructura;

y en esas áreas hay continuidad de nombres, la probabilidad de continuidad de enfoque sube.

Y entonces el discurso de “ahora sí” se vuelve frágil: la gente no evalúa por comunicados, evalúa por resultados. Si los resultados no cambian, lo que cambia es la narrativa: el gobierno se vuelve rehén de su propia herencia.

La ciudadanía pide algo básico: que gobiernen distinto.

Y hoy, con lo que está públicamente documentado, lo que se ve no es un nuevo gabinete. Es más de lo mismo.

Pregunta directa: si el gobierno no cambia de fondo, ¿por qué deberíamos esperar resultados distintos?