Auditar al IPEJAL ya
La salida de Juan Partida no resuelve nada. IPEJAL debe abrir sus cuentas: contratos, pensiones, compras y decisiones del Consejo. Sin auditoría, la impunidad vuelve a ganar aquí otra vez.
Víctor González
6/23/2026


Juan Partida se va del IPEJAL. Bien. Pero eso no alcanza.
El Instituto de Pensiones no puede cerrar este episodio con una renuncia, un boletín amable y una foto de trámite. Ahí está el dinero de miles de trabajadores. Ahí está la jubilación de quienes entregaron su vida al servicio público. Ahí están también las decisiones que nadie ha explicado con suficiente claridad.
IPEJAL tiene que ser auditado.
No una revisión de escritorio. No una auditoría para llenar el expediente. Una auditoría de verdad: contratos, compras, servicios médicos, pensiones autorizadas, movimientos financieros, decisiones del Consejo Directivo, inversiones, plazas, proveedores y todo acto donde pueda haber abuso de funciones, conflicto de interés o manejo indebido de recursos.
Si no hay nada, que lo prueben con documentos.
Si hay anomalías, que no las entierren.
Jalisco ya conoce esa película. El caso Ely Castro mostró cómo un escándalo puede avanzar lento, perder fuerza pública y terminar atrapado entre procesos administrativos, denuncias penales y silencios convenientes. Por eso el mensaje debe ser claro: no queremos otro caso sin castigo. No queremos otro expediente congelado hasta que la gente se canse.
Partida no fue un funcionario cualquiera. Su llegada al IPEJAL siempre cargó con sello político. Fue leído como parte de la herencia del grupo que gobernó antes. Eso complica la decisión del actual Ejecutivo estatal, porque el problema ya no es solamente quién se queda en Pensiones. El problema es qué se hace con lo que deja el director saliente.
Ahí está la prueba política.
El gobernador puede permitir una salida tersa, cuidada, sin costos para nadie. O puede tomar distancia real y ordenar una revisión que llegue hasta donde tenga que llegar.
No se trata de persecución. Se trata de legalidad.
Una institución como IPEJAL no puede funcionar como caja negra. Menos cuando se habla de pensiones, servicios médicos, dinero público y derechos adquiridos. Cada peso mal usado en Pensiones golpea a trabajadores, jubilados y familias completas.
La salida de Juan Partida no debe ser el cierre del capítulo.
Debe ser el inicio de la auditoría.
